Dígame

 Dígame.


Bajo la ducha, envuelto en vapor, Tom recordaba la conversación que oyó a dos mujeres en un café cercano a su casa. Decían que quien no hubiera vivido una gran pasión era una mierda. Se quedó pensando en palabras tan extremas, pasión y mierda. Se le fueron ocurriendo muchas mas, que como eslabones, formaban una cadena.

Era domingo. Tenía una llamada en el móvil con número oculto. Se vistió y encendiendo un cigarrillo salió guardando el móvil en el bolsillo de su pantalón.  


En el bar hacía calor. Se quitó la chaqueta y vio que en su camisa arrugada a la altura del pecho, tenía un agujero hecho por la quemadura de un cigarrillo. A su lado tres parejas hablaban de Javier Bardem y su papel en la última película de los hermanos Coen. -Un figura, decían. El grupo había reservado mesa para cenar en el restaurante de al lado. Tom los miró cuando se iban. Pidió un cubalibre y observó la gran pantalla que acababan de extender en la pared del fondo. Se enfrentaban los eternos rivales del fútbol nacional. El bar empezó a llenarse de aficionados. Había un grupo que en torno a una mesa bebían cerveza y se animaban jaleando a sus héroes mientras el locutor los iba nombrando. Pidió otro cubalibre. -No le ponga limón. Una pareja se besaba a su lado, ajenos al interés de la mayoría de las personas que llenaban el establecimiento. Apoyado en la barra, un hombre entrado en carnes se mordía las uñas siguiendo la evolución del juego, –Mátalo, le oyó decir. Sintió el móvil vibrando en el bolsillo del pantalón. Otra vez número oculto. Al responder, un estruendoso grito de gol exclamado por los forofos, lo dejó sordo. – Dígame, gritó varias veces sin poder escuchar quien le llamaba. La pareja lo miró. Tom pidió otra copa y manteniendo el móvil entre sus manos apuró un trago. 

(Tema: Minimalismo) 

Enero 2008. 

Aurora.Cameselle




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